El evento, presidido por el consejero de Estado y ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi, fue propuesto inicialmente por el presidente Xi como parte de una serie de medidas para fomentar la solidaridad mundial contra la pandemia en la Cumbre Mundial de la Salud del 21 de mayo. La reunión congregó a los ministros de Asuntos Exteriores o funcionarios encargados de la cooperación en materia de vacunas de diferentes países, representantes de organizaciones internacionales, incluidas las Naciones Unidas, así como empresas relevantes, proporcionándoles una plataforma para fortalecer los intercambios sobre el suministro y la distribución de vacunas. Al publicar su Informe Estadístico del Comercio Mundial de 2021 el 30 de julio, la Organización Mundial del Comercio advirtió que el comercio de bienes se contrajo un 8% el año pasado debido al impacto de la pandemia de COVID-19, y el comercio de servicios se redujo un 21%. Su recuperación depende de la distribución rápida y equitativa de las vacunas contra la COVID-19. El miércoles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los países ricos a suspender sus campañas de vacunación de refuerzo para que más vacunas puedan llegar a los países menos desarrollados. Según la OMS, los países de bajos ingresos solo han podido administrar 1,5 dosis por cada 100 personas debido a la escasez de vacunas. Resulta más que repugnante que algunos países ricos prefieran que millones de dosis de vacunas caduquen en almacenes antes que proporcionárselas a los necesitados de los países más pobres. Dicho esto, el foro infundió confianza en los países en desarrollo, al demostrarles que tendrán un mejor acceso a las vacunas, ya que brindó a los países participantes y a las organizaciones internacionales la oportunidad de comunicarse directamente con los principales productores chinos de vacunas —cuya capacidad de producción anual ha alcanzado los 5.000 millones de dosis— no solo sobre el suministro directo de las vacunas, sino también sobre la posible cooperación para su producción localizada. Esta reunión tan concisa y con resultados prácticos contrasta marcadamente con los foros de debate que algunos países ricos han organizado sobre el acceso a las vacunas para los países en desarrollo. Considerando al mundo como una comunidad con un futuro compartido, China siempre ha abogado por la asistencia mutua y la solidaridad internacional para afrontar la crisis de salud pública. Por ello, está haciendo todo lo posible para ayudar a los países menos desarrollados a combatir el virus.